Impulsados por el vertiginoso auge de la inteligencia artificial generativa (IAG), los deepfakes —esos montajes digitales que suplantan la identidad de personas reales— son una realidad consolidada en el panorama informativo mundial. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, Reporteros Sin Fronteras (RSF) registró, de forma no exhaustiva, al menos 100 periodistas víctimas de estos contenidos manipulados en 27 países. La organización propone a los medios de comunicación cuatro medidas clave que deben ponerse en marcha para apoyar a sus periodistas.
Un periodista que se enfrenta a cientos de contenidos falsos necesita una estructura de apoyo. Documentar y denunciar los deepfakes es un proceso que requiere mucho tiempo y energía, y que afecta a la salud mental. Los medios de comunicación pueden aliviar esta carga a sus profesionales mediante una serie de medidas concretas a poner en marcha.
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Primera medida: seguimiento y alerta
Realizar un seguimiento activo de los nombres de los periodistas en las plataformas digitales. Una sola persona dedicada a ello puede detectar una campaña en una fase temprana si dispone de las herramientas adecuadas (herramientas de seguimiento, dispositivos de alerta, etc.).
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Segunda medida: contactos y procedimientos
Crear un directorio de contactos y procedimientos de denuncia en Meta, Google, TikTok y X antes de que se produzca una crisis. Algunas plataformas, como YouTube, también ofrecen servicios de detección de deepfakes destinados a periodistas, que los medios pueden utilizar para proteger a sus equipos profesionales.
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Tercera medida: preparación y formación jurídica
Formar al departamento jurídico en este tema. Las leyes vigentes en materia de fraude, suplantación de identidad y difamación pueden aplicarse a los deepfakes según el país. En el caso de los pornográficos, existen en numerosas jurisdicciones legislaciones específicas sobre contenidos íntimos no consentidos. En combinación con la legislación sobre acoso colectivo, estas leyes proporcionan una primera base para obtener justicia, acelerar la retirada de los contenidos incriminados y, en los casos en que la investigación lo permita, sancionar a los autores.
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Cuarta medida: garantizar la autenticidad de los contenidos
Adoptar estándares de trazabilidad de los contenidos para identificar los contenidos de los medios como auténticos. Muchos deepfakes intentan hacer creer que el contenido ha sido producido por un medio de comunicación e imitan, por ejemplo, un programa de televisión falso. Al utilizar sistemáticamente tecnologías que permiten marcar sus contenidos, en los metadatos o mediante marcas de agua invisibles a simple vista, los medios de comunicación logran establecer una clara distinción entre sus producciones y los deepfakes.