Seguridad digital

Protección de las mujeres periodistas: qué deben hacer los medios en las primeras 24 horas tras un ataque en línea

Las acciones de ciberacoso se dirigen de manera desproporcionada contra las mujeres periodistas, especialmente las que cubren temas de género, derechos de las mujeres y violencias sexuales. La mayor parte de estos ataques adoptan la forma de mensajes machistas, sexualizados y amenazantes que pueden perjudicar gravemente la salud mental, la seguridad física y la reputación profesional de las periodistas. Una respuesta rápida y coordinada por parte de los medios de comunicación en las primeras 24 horas es fundamental para estabilizar la situación, evitar que se agrave y apoyar a la periodista.

El 81 % de las mujeres periodistas ucranianas afirman haber sufrido violencia en línea, según el estudio de 2025 “Her Voice, Their Target”, realizado por la ONG Women in Media y la UNESCO. Sin embargo, solo el 64 % de estas mujeres consideraron estos incidentes como ataques, lo que confirma la dificultad de identificar y responder a las amenazas, especialmente en zonas de conflicto. A nivel mundial, el acoso y la intimidación en Internet contra las mujeres periodistas no cesa de aumentar y, según el informe “El periodismo en la era del #MeToo” de Reporteros Sin Fronteras (RSF), el 60 % de las encuestadas conoce al menos a una periodista que ha sido víctima de ciberacoso debido a su trabajo sobre derechos de las mujeres y violencia de género.

Descubre la guía práctica de Women in Media en inglés y ucraniano

“Proteger a las mujeres periodistas actualmente significa abordar no solo las amenazas físicas, sino también la violencia de género en línea. Las primeras 24 horas son fundamentales: documentar los abusos, coordinarse dentro de la redacción y apoyar a la periodista puede evitar que la situación se agrave y cause daños a largo plazo. Existe un efecto disuasorio: la violencia no solo perjudica a una periodista, sino que silencia a muchas otras”.

Liza Kuzmenko, directora de Women in Media

Para responder de manera eficaz, las redacciones deben seguir estos pasos prácticos inmediatamente después de un ataque:

  1. Reconocer y apoyar a la periodista.

Escuchar con atención sin juzgar, reconocer el impacto del ataque y asegurar a la víctima que la redacción se toma el incidente en serio. Evitar comentarios que minimicen la situación o sugieran que la periodista provocó el abuso.

  1. Evaluar el nivel de la amenaza.

Evaluar rápidamente la naturaleza del ataque. Determinar si los riesgos son psicológicos (acoso, intimidación), legales (difamación, violaciones de la privacidad) y/o físicos (amenazas a la seguridad personal). Identificar cualquier patrón que sugiera que ha habido una escalada o un ataque deliberado.

  1. Proteger todos los dispositivos y cuentas en línea.

Actualizar inmediatamente las contraseñas del correo electrónico, las redes sociales y las cuentas del trabajo. Activar la autenticación en dos pasos siempre que sea posible. Asegurarse de que los dispositivos son seguros y limitar la exposición pública de información personal o profesional sensible. La web de RSF Recursos para Periodistas ofrece directrices prácticas sobre medidas de seguridad digital.

  1. Proporcionar apoyo psicológico.

Ofrecer asesoramiento, apoyo para superar el trauma y acceso a profesionales de salud mental. Dar a la periodista tiempo y espacio para procesar el ataque y decidir cómo responder. Reconocer que su seguridad psicológica es fundamental para que pueda continuar con su trabajo.

  1. Documentar el ataque.

Recopilar sistemáticamente capturas de pantalla, direcciones URL, mensajes y cualquier prueba relacionada con el acoso. Mantener un registro seguro que pueda utilizarse para emprender acciones legales, denunciar ataques en línea a las plataformas de redes sociales y realizar actividades de comunicación e incidencia. Documentar desde el principio preserva la precisión y ayuda a establecer patrones de abuso.

  1. Contratar asesoramiento legal.

Implicar a un abogado de inmediato para que revise si es posible plantear demandas por difamación, vulneración de la intimidad o acoso. Buscar asesoramiento sobre si conviene denunciar el caso a las autoridades, emprender acciones civiles o responder públicamente.

  1. Decidir si procede responder públicamente.

Coordinar cualquier declaración pública con cautela. Asegurarse de que la periodista está de acuerdo con el mensaje que se va a dar y planificar la comunicación para minimizar una mayor exposición o escalada. Considerar si lo más seguro es una respuesta neutral o no responder públicamente.

  1. Informar a todo el equipo editorial.

Hay que informar internamente a las compañeras y compañeros sobre el ataque, sus riesgos y las medidas que se están tomando. Esto garantiza un apoyo coordinado, evita el intercambio involuntario de información que podría empeorar la situación y fomenta un entorno seguro en la sala de redacción. Un plan de acción global y coordinado protege tanto a la periodista individualmente como al entorno periodístico en general, garantizando que las profesionales de la información puedan continuar su trabajo de forma segura, sin miedo ni autocensura.

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Esta guía se basa en las prácticas que aplican las siguientes organizaciones: UNESCO, Coalition Against Online Violence, PEN America, Dart Center for Journalism and Trauma y IWMF (International Women ‘s Media Foundation). Forma parte de la iniciativa “Fortaleciendo la resiliencia de las periodistas en Ucrania: lucha contra la violencia en línea y la desinformación de género”, puesta en marcha por la ONG Women in Media con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos.